En los últimos diez (10) años, los medios de comunicación que han llevado a cabo una importante reestructuración de contenidos influenciada, en gran medida, por el cambio de mentalidad de la sociedad. Por ello, los grupos empresariales han tenido que cambiar, o al menos introducir en sus principios editoriales, el concepto de desarrollo sostenible, como un valor a defender en la gestión y en los contenidos informativos.
De esta manera, el medioambiente ha pasado a ser uno de los temas más relevantes en lo que llevamos de siglo XXI. Pero, dentro de este, es importante destacar la arquitectura ecológica, también conocida como arquitectura sustentable o bioconstrucción, ya que desde que estallara el boom inmobiliario en España se ha convertido en la salida perfecta para muchos de los profesionales de la construcción. Aun así, sus orígenes se remontan a la primera crisis petrolífera en los años 60 (movimiento hippie), donde algunos idealistas lanzaron sus primeras propuestas ecológicas, centrándose principalmente en programas residenciales y pequeños equipamientos educativos y culturales.
Sin embargo, esta nueva salida ha creado todo un debate público en la sociedad y en los medios de comunicación, acrecentado en los últimos años con motivo de la crisis económica. ¿Es un nuevo negocio o un método para crear viviendas que respeten la naturaleza? La información recogida en los medios de comunicación digitales es amplia y variada, aunque siempre tratan el tema desde el punto de vista artístico, sin prestarle demasiada importancia al dato económico. Por ello, gracias a ese bombardeo informativo no es difícil encontrar una amplia lista de noticias en las que se habla de proyectos de ciudades verdes (Gwanggyo Power Centre o ciudad ecológica), edificios sostenibles (edificio caixaForurm de Madrid) o inauguraciones de grandes construcciones de este tipo (Madero Office y Greending Ugarte).

Los titulares que suelen aparecer en la prensa son siempre de consenso («Arquitectura sostenible a la andaluza») o provocación («Arquitectura sostenible contra edificios escultura»), pues el objetivo principal es reforzar los valores positivos y constructivos de la comunidad. Y la mejor manera de conseguirlo es a través de la provocación, ya que crea un debate público que ayuda a tener una visión más exacta de lo que el público quiere o espera que se realice sobre este tema.
En los casos en los que aparecen entrevistas estas suelen ser a starchitects (estrellas-arquitectos). En ellas la polémica está siempre subyacente, pues conciben la arquitectura como un arte. Un concepto que viene siempre acompañado de derroche, tanto de recursos como de dinero; algo que va en contra de los principios de esta ecoconstrucción.
Buen ejemplo de ello es la entrevista concedida por el autor del Guggenheim Bilbao, Frank O. Gehry (Toronto, 1929), al diario El País. Bajo el titular Se acabó el derroche, el mundialmente conocido arquitecto canadiense habló sin tapujos sobre la arquitectura sustentable. Para él, el problema radica en la legislación actual, que es la que impide el ahorro de energía, y la poca financiación y recursos que tienen los estudios de arquitectura para llevar a cabo proyectos verdes. Sin embargo, este sería incapaz de hacer algo en el que la sostenibilidad primara en detrimento del arte, pues para él son elementos inseparables. Pero, representa la opinión de un starchitects no comprometido ideológicamente con la sostenibilidad. Implica que como tantas opiniones del mundo de la arquitectura formalista debe ser tomada cuidado.
En gran medida, los blogs se han convertido en la plataforma para dar a conocer y polemizar sobre este tema. Aparentemente estos blogueros consideran que son la voz autorizada para decir que es donde mejor se puede conocer la opinión de auto-definidos expertos como de aficionados al tema.15 16 17 Respecto a esta, casi todos coinciden en que lo que comenzó en los años 60 como una gran iniciativa que protegería a la madre naturaleza de cara al futuro, se ha convertido en todo un negocio. Aun así, en general estos comunicadores se alegran de que, aunque sea con fines lucrativos, se tenga en cuenta el medioambiente y se hagan edificios y viviendas en aparente armonía con este.